Compartilo:

Creado hace más de una década, este alimento probiótico con propiedades funcionales y benéficas, llegará a todo el país como parte del plan Argentina contra el hambre para mejorar la salud de niños en condiciones de vulnerabilidad.

El gobierno nacional lanzó en diciembre del año pasado el Plan Argentina Contra el Hambre, el cual apunta a solucionar a corto plazo los problemas estructurales que impactan en la población, entre ellos la pobreza, los problemas nutricionales y la desocupación, entre otros.

En esa ocasión el Ministerio de Desarrollo Social reclamó el compromiso de instituciones nacionales de ciencia y técnica como el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), el sector económico-productivo, sindical y otras organizaciones, con el objetivo de conformar una red solidaria que lleve adelante esta política pública.

Precisamente desde el ámbito científico ya empiezan a surgir aportes concretos. Uno de esos desarrollos, surgido del Centro de Referencia para Lactobacilos (Cerala, Conicet), se denomina Yogurito Escolar, un alimento probiótico con propiedades funcionales y benéficas que contribuye a mejorar la salud de niños en condiciones de vulnerabilidad.

Mejorara la calidad de vida

Este yogur –cuya funcionalidad benéfica se debe a la incorporación de la cepa probiótica Lactobacillus rhamnosus CRL1505 (PB1505)- forma parte de una exitosa experiencia implementada desde el 2008 por el Conicet y el Ministerio de Desarrollo Social de Tucumán a través de la Dirección de Políticas Alimentarias, gracias a un convenio firmado entre el Consejo y el Gobierno de la mencionada provincia.

Vigente desde hace 11 años, Yogurito es un ejemplo de la tecnología como instrumento de transformación social, y constituye un paradigma nacional de interacción entre el Estado y los ámbitos productivo y de CyT, para mejorar la calidad de vida de sectores de la sociedad con necesidades básicas insatisfechas.

La investigadora del Cerela, doctora María Pía Taranto, resalta sus beneficios: “Mediante estudios clínicos se demostró que el consumo de este yogur mejora el estado general del organismo al aumentar las defensas naturales por estimulación del sistema inmunológico. Al consumirlo, el niño está en mejores condiciones para enfrentar infecciones intestinales y respiratorias”.

Asimismo, la representante técnica por Conicet del proyecto, subraya que además de este lácteo, la iniciativa cuenta con otros dos alimentos funcionales con características similares: “Un queso probiótico, y un suplemento nutricional con el PB1505 deshidratado, al que denominaron Biosec, de fácil transporte y uso, que se consume agregado a bebidas o postres.