Se conocieron oficialmente los resultados de los estudios complementarios de la autopsia. El avanzado estado de esqueletización del cadáver limitó las posibilidades de conocer el modo de la muerte.

Facundo José Astudillo Castro murió ahogado, muy posiblemente en el lugar donde encontraron sus restos, aunque no se pudo determinar, con rigor científico, si se murió accidentalmente, por suicidio o lo mataron.

Esas son las primeras conclusiones de los informes complementarios de la autopsia que el 25 de agosto había confirmado la identidad del cuerpo encontrado en Villarino Viejo.

El informe, a cargo del Equipo Argentino de Antropología Forense también concluyó que “los restos óseos no presentaban lesiones vitales, de origen traumático, ni otras antemortem (previas a la muerte)”.

El patrón de ausencia de algunas partes del cuerpo y destrucción de otras ” es el esperado por la acción del zorro pampeano”.

El cuerpo también habría estado sometido a la fluctuación del agua por maeras, la presencia de invertebrados (cangrejos) y aves, entre otros. Esa dinámica generó posiblemente el movimiento del cuerpo y la pérdida de prendas de vestir.

Del estudio forense, a su vez, no surgen elementos que permitan suponer que los restos humanos hayan estado en otro ambiente distinto al del hallazgo durante el intervalo postmortem.

Especialistas en tafonomía y entomología determinaron que el tiempo transcurrido entre la muerte y el hallazgo del cuerpo (15 de agosto) fue “no menor a 30 días”.

Las conclusiones fueron comunicadas sobre las 13 por el Juzgado Federal N° 2. El informe, de 3 páginas, lleva la firma de la jueza María Gabriela Marrón, quien estuvo presente en el encuentro.

Facundo fue visto con vida por última vez el 30 de abril último, cuando en plena cuarentena salió desde Pedro Luro hacia Bahía Blanca para ver a su exnovia, pero nunca llegó.

Su cuerpo fue encontrado por 4 pescadores, el 15 de agosto, en una zona de cangrejales de la ría bahiense, a la altura de Villarino Viejo.

Cristina Castro, madre del joven, está convencida de que fue víctima de una desaparición forzada seguida de muerte por parte de policías, mientras que los investigadores oficiales no descartan la posibilidad de que haya sufrido un accidente en el lugar del hallazgo.

Todos los peritos

Por el Equipo Argentino de Antropología Forense tomaron parte de los estudios su director ejecutivo y antropólogo forense, doctor Luis Fondebrider; la licenciada Analía Simonetto, antropóloga forense y coordinadora del Laboratorio de Antropología Forense y la doctora Mercedes Salado Puerto, antropóloga forense y coordinadora de Identificación.

Doctor Luis Fondebrider   

También actuaron el doctor Luis Bosio, médico forense y la licenciada Gala Maruscak, antropóloga forense y asistente/fotógrafa pericial.

Por el Cuerpo Médico Forense de la Corte Suprema de Justicia intervinieron los médicos forenses Roberto Cohen y Alejandro Rullan Corna; la doctora Marta Maldonado, odontóloga forense; el doctor Jorge Pereyra, radiólogo forense y un técnico en radiología y la licenciada Mariana Selva, antropóloga forense.

El Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) aportó a la doctora Nora Maidana, especialista en el análisis de diatomeas.

De la Universidad del Centro, provincia de Buenos Aires, participaron especialistas en Tafonomía: la doctora María Amelia Gutiérrez, Ciencias Naturales; la doctora María Clara Álvarez, arqueóloga, la doctora Cristian Ariel Kaufmann, Ciencias Naturales y, como personal auxiliar, fotógrafos y operadores de video.

Emma Virginia Créimer, especialista consultora en Medicina Legal, actuó como perito de parte (de la querella).