Se realizó una de las fiestas religiosas más tradicionales del país.

Se trata de una visita que dio que hablar desde antes de la llega del presidente Mauricio Macri a la ciudad de Salta. Mientras el párroco Raúl Méndez consideró “inoportuna” la asistencia del Jefe de Estado a la misa por la Procesión del Milagro y hasta sugirió que debía suspenderla, el arzobispo Mario Cargnello, aclaró que el viernes le cursó una invitación formal al Presidente: “Su presencia nos honraría, por eso me atrevo a invitarlo”, consigna la breve misiva protocolar.

Macri viajó acompañado por el senador Esteban Bullrich y el secretario de Culto, Alfredo Abriani.

La Fiesta del Milagro tiene una historia de 327 años y es una de las mayores manifestaciones de fe de América Latina. Miles de peregrinos llegaron a la ciudad de Salta después de hasta 13 días de caminatas desde la Puna.

Este año se realiza bajo el lema “Caminemos juntos como Iglesia peregrina, hacia adelante”.

El gobernador y candidato a vicepresidente de Consenso Federal, Juan Manuel Urtubey, anticipó que a pesar de que tiene una buena relación con el presidente, “no le dan los tiempos” para reunirse tras la misa a la que asiste Macri. En plena campaña electoral, el salteño insistió en que mantiene una “buena relación” con el Presidente pero “eso nunca debió confundirse con poder ser parte del mismo espacio político”. “Colaboramos con la gobernabilidad pero eso fue todo”.

A las 10 comenzó la última misa en el cierre del Triduo, como se conoce los tres días de oraciones en la Catedral de Salta, en honor al Señor y la Virgen del Milagro, ocasión que convoca a miles de miles de fieles al centro de la ciudad de Salta, para rendir homenaje a los santos patronos.

La plaza 9 de Julio se encuentra colmado de feligreses, y entre ellos se encuentra el presidente de la Nación, Mauricio Macri y su mujer, Juliana Awada, que respondieron a una invitación del arzobispo de Salta, Monseñor Cargnello, a participar de la misa.