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Los polémicos arbitrajes llevaron a los jugadores del conjunto tucumano y del entrerriano a hacer una sentada en pleno partido. Alvarado de Mar del Plata subió a la B Nacional y Güemes de Santiago del Estero ascendieron a la B Nacional y al Federal A, respectivamente.

El bochorno ganó la escena en dos finales por el ascenso en el fútbol argentino. Y fue al mismo tiempo, uno en Mar del Plata y el otro en Santiago del Estero. Los jugadores de San Jorge de Tucumán y Achirense de Entre Ríos decidieron hacer una sentada y retirarse a modo de protesta por el arbitraje.

Los jugadores de San Jorge de Tucumán se negaron hoy a continuar el partido frente a Alvarado de Mar del Plata, como visitante, cuando perdían 1-0 a los cinco minutos del segundo tiempo, enojados por los fallos del árbitro Adrián Franklin en la revancha de la final del Reducido del Federal A por el segundo ascenso a la Primera B Nacional.

En el estadio “José María Minella”, abarrotado por 20 mil hinchas, los jugadores en cancha y los suplentes del plantel tucumano se sentaron en el campo de juego, negándose a continuar con el partido, hasta que comenzaron a retirarse a los vestuarios.

En ese momento, Franklin hizo sonar su silbato tras varios minutos de incertidumbre y desató el festejo de Alvarado, que deberá ser refrendado por el Tribunal de Disciplina del Consejo Federal, el órgano de AFA que se encarga de regular los torneos de las Ligas del Interior.

Los fallos que le critican al árbitro Franklin son la segunda amarilla a David Valdéz y la expulsión de Maximiliano Guardia tras el gol de Emiliano López, a los 46 minutos del primer tiempo, donde también pidieron una posición adelantada del jugador local.

Además, el árbitro Franklin amonestó sólo en el primer tiempo a Rolando Serrano, Álvaro Pavón, Nicolás Carrizo, César More y el capitán Ricardo Tapia, todos jugadores del conjunto visitante.