Muchas marcas ya no se consiguen y desde el sector piden que los dejen trabajar. Una adicción que mata y genera abstinencia.

Fumar es perjudicial para la salud, dice el mensaje que llevan los atados de cigarrillos. Y en cuarentena, además, es casi prohibitivo, debido al desabastecimiento que hay en los kioscos de todo el país, al igual que ocurre en el resto del país.

En ese contexto, el presidente de la Unión de Kiosqueros de la Argentina, Adrian Palacios, explicó a este medio que a nivel nacional “se terminaron los paquetes de cigarrillos en todo el país” y solicitaron al Jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, que “autoricen a las empresas de cigarrillos y tabacos a funcionar para que puedan abastecer a los mayoristas y proveedores”.

“Vemos que nuestros vecinos están solicitando el producto y también el dueño, ya que es un producto esencial para los comercios de proximidad de todo el país”, sostuvo Palacios y agregó: “con la venta de los cigarrillos, el cliente siempre se lleva otro producto como caramelos, alfajores, galletitas, y con eso podemos cubrir los gastos que tenemos los kiosqueros”.

El tabaquismo es una adicción

En 1988, el Ministerio de Salud de Estados Unidos clasificó a la nicotina como una sustancia adictiva. Los cigarrillos son sumamente eficientes para suministrar nicotina. Cada vez que inhala, el fumador promedio consume entre 1 y 2 mg de nicotina por cigarrillo. La nicotina llega al cerebro en unos 10 segundos lo que contribuye a su gran poder de adicción. El cigarrillo y otros derivados del tabaco generan dependencia por un mecanismo similar al de la adicción a drogas como la cocaína y la heroína.

La definición de adicción implica entre otros: existencia de tolerancia (se debe ir aumentando la dosis para tener el mismo efecto); síndrome de abstinencia ante su ausencia y el consumo compulsivo de una droga, a pesar de conocer las consecuencias negativas que tiene en la salud.

El síndrome de abstinencia característico de la falta de nicotina incluye irritabilidad, somnolencia, fatiga, dificultad para concentrarse, trastornos del sueño, aumento de peso, urgencia de fumar. La mayoría de estos síntomas alcanzan su máxima intensidad entre 24 a 48 horas luego del último cigarrillo y van disminuyendo lentamente en un período de 2 a 4 semanas.

El consumo de tabaco genera tres formas de dependencia: física, psicológica y social.