Durante los 66 días que pasaron entre el 1 de enero y la jornada de ayer, en la Argentina se produjeron 69 femicidios. Este 8 de marzo, mujeres y disidencias sexuales exigen políticas públicas para erradicar la violencia de género.

No es un feliz día, mientras haya desigualdad y violencia de género

Cifras que alarman

Según datos aportados por el Observatorio “Ahora que sí nos ven”, presidido por Raquel Vivanco, “en el 66% de los casos las mujeres fueron víctimas de quienes dijeron amarlas”.

El Registro Nacional de Femicidios 2020, llevado a cabo por dicho observatorio en base “al análisis de medios gráficos y digitales de todo el país”, arrojó cifras alarmantes: en 66 días, 69 mujeres fueron asesinadas y casi en un 50% de los casos, el agresor fue la pareja actual.

En tanto, en un 17% el femicida fue la expareja, en un 5% se trata de un hombre del entorno familiar, al tiempo que no se obtuvieron los datos del 28% restante. Además, el 23% de los crímenes fue cometido con arma de fuego, el 18% con arma blanca, el 14% a golpes, el 11% resultaron quemadas y el 6% por asfixia.

Un nuevo informe anual de la Defensoría del Pueblo de la Nación informó que se registraron 280 víctimas en 2019, que abarcaron 25 femicidios vinculados, 10 transfemicidios y cinco suicidios feminicidas. La última figura se incorporó a partir de este año y comprende las muertes de quienes fueron abusadas sexualmente y, por su estado de vulnerabilidad, se suicidaron.

Hogar, trágico hogar

El hogar sigue siendo el lugar más peligroso para las mujeres. Casi el 60% de los femicidios se dieron dentro de la vivienda de la víctima. “Esto nos obliga a repensar bajo qué mandatos construimos y sostenemos relaciones desiguales y violentas”, señaló Vivanco.

El año pasado la cifra de femicidios fue más que alarmante, ya que hubo 327 casos, lo que significó que una mujer fue asesinada cada casi 27 horas. Esos crímenes dejaron un triste saldo de 235 niños que quedaron huérfanos.

Seis en una semana

Una niña que iba a un cumpleaños, una adolescente de 17 años que salió a pasear junto al río, una estudiante universitaria, una jugadora de hockey, una joven de 20 que se hallaba acompañada por su novio y una mujer de 40 años fueron las seis víctimas de femicidios registrados en la primera semana de marzo en las provincias de Buenos Aires, Catamarca, Jujuy y Río Negro.

A su vez, un hombre quedó detenido por la desaparición de su expareja, quien lo había denunciado por violencia de género en la ciudad entrerriana de Paraná, al tiempo que hay otra mujer en Mar del Plata que es intensamente buscada y las sospechas también apuntan a su ex, que tampoco fue localizado aún.

Brenda Micaela Gordillo (25), una licenciada en Administración de Empresas que jugaba al hockey en el Club Defensores del Norte de la capital catamarqueña, el domingo 1 de marzo se dirigió hasta el departamento de su novio, Naim Vera (19), donde entre las 4 y las 8 fue asfixiada y calcinada.

El brutal femicidio fue admitido por el propio Vera, quien se presentó junto a su padre y un abogado en la Policía local y confesó parcialmente lo que había hecho: por un lado dijo que había mantenido una violenta discusión con su novia, pero aclaró que ella murió al caer por unas escaleras.

Tras ello decidió deshacerse del cuerpo, lo quemó en una parrilla y, desmembrado por el fuego, abandonó algunos restos en un contenedor vecino al departamento y otras partes del cadáver lo llevó a la ruta provincial 4, a la altura de la quebrada del río El Tala.

Miles de vecinos de la capital catamarqueña salieron a las calles para reclamar justicia en una movilización que hizo recordar las marchas de silencio por el crimen de María Soledad Morales, en 1990.

Agustina Atencio (17) salió de su casa en el barrio Preiss de Catriel, en el norte rionegrino, el sábado de la semana pasada a pasar la tarde junto al río Colorado y su cadáver fue hallado en ese curso de agua tres días después con signos de haber sido golpeada y ahogada.

Por este femicidio, la Justicia de Cipolletti dictó la prisión preventiva por 30 días de un joven de 21 años que conocía a la víctima y también residía en esa ciudad de 18.000 habitantes, cuyas calles también se colmaron de manifestantes que marcharon por el esclarecimiento del caso y contra la violencia de género.

Guadalupe Ezeiza (8) tenía que ir el domingo pasado a una fiesta de cumpleaños en una pileta en la ciudad bonaerense de Lobos, por lo que su primo Sergio Oliveria (22) la pasó a buscar por la casa de su madre para llevarla.

Sin embargo, la niña nunca llegó al cumpleaños y su cadáver golpeado y calcinado fue hallado al día siguiente en el domicilio de su primo, quien había escapado del lugar, aunque quedó detenido pocos después en la vecina ciudad de Roque Pérez.

“Nosotros lo criamos y siempre le dimos todo. Lo llevábamos a la escuela. Yo me ocupaba de él. Criamos a un monstruo, es un demonio”, afirmó Severiana, madre de la niña, tras conocerse que el acusado habría intentando generar una explosión con una garrafa junto al cadáver de la víctima para borrar huellas.

Octavia Colque (39), de nacionalidad boliviana, desapareció el viernes 28 de febrero de su casa de la localidad balnearia de Las Toninas, en la que estaba viviendo con su expareja, Balvino López (45).

Este hombre le dijo primero a los investigadores que su exnovia se había ido a trabajar a un bar y desde entonces no la había vuelto a ver. Pero al allanar la morada, los pesquisas encontraron enterrado el cuerpo de Octavia, quien fue asesinada a golpes y ahorcada manualmente, a raíz de lo cual el hombre quedó preso.

Jaquelina Arjona (20), también de nacionalidad boliviana, fue atacada a golpes y ahorcada el domingo último en una vivienda de la ciudad de La Quiaca, en el norte jujeño.

Por el femicidio, cuatro días después fue detenido su novio, de 29 años y nacido en el vecino país, de quien se cree que asesinó a la joven y luego montó una escena para hacer creer a los investigadores que la chica se había suicidado.

Jordana Belén Rivero (28) era estudiante de Psicología y el lunes último murió al caer desde el balcón del séptimo piso de un edificio del centro de la ciudad bonaerense de Mar del Plata, en lo que en un principio se sospechó que podría tratarse de un suicidio.

Sin embargo, los investigadores determinaron luego que la joven había sido golpeada y estaba inconsciente al momento de impactar contra el suelo, por lo que detuvieron a Bernardo Luis Baraj (50), quien contaba con antecedentes penales por violencia de género y se encontraba junto a la víctima al momento del hecho.

Dos casos en la mira

En tanto, los investigadores siguen de cerca dos casos de mujeres desaparecidas ante la sospecha de que pudieron haber sido víctimas de ataques por parte de sus parejas.

El primero de ellos es en Mar del Plata y la víctima es Claudia Repetto (53), quien desapareció el domingo pasado en la zona de Punta Mogotes, donde a unas 20 cuadras de su casa se halló su carné de la obra social.

Las sospechas por la desaparición recaen sobre su expareja, Ricardo Rodríguez, quien reside al lado del domicilio de la mujer y tampoco pudo ser localizado aún.

Un hecho de similares características ocurrió en la ciudad entrerriana de Paraná, donde se investiga un femicidio, aunque la víctima, Fátima Acevedo (25), no fue encontrada hasta el momento. De todos modos, la Policía detuvo a su expareja, Jorge Martínez (35), a quien ella había denunciado por violencia de género.