Compartilo:

La superheroína se ha sincerado en un vídeo para empoderar a otras mujeres.

La actriz Melissa Benoist (31), conocida por ser la Supergirl televisiva, ha dado un paso adelante en la visibilidad del machismo y la violencia de género al explicar en las redes sociales que ella ha sido víctima de las agresiones de su pareja. Comenzó una relación con un hombre más joven que ella, que había comenzado como un amigo, y que la hacía sentirse “especial y que valía la pena”. Un tiempo después, la relación se convertiría en una pesadilla: “Soy una superviviente de la violencia doméstica”.

Al principio, el maltrato era psicológico por culpa de las “inseguridades y depresión” de su agresor. Se ponía celoso cada vez que hablaba con otro hombre, la manipulaba, criticaba la ropa que llevaba, le controlaba el móvil y el ordenador, y le molestaba que aceptase ofertas de trabajo donde tenía que besarse con otros. Por culpa de esta presión, Benoist llegó a declinar ofertas de trabajo. Pero lo peor todavía estaba por llegar.

Aprendí lo que se siente al ser inmovilizada y abofeteada repetidamente, golpeada con tanta fuerza que sentí que me quedaba sin aire

“Aprendí lo que se siente al ser inmovilizada y abofeteada repetidamente, golpeada con tanta fuerza que sentí que me quedaba sin aire, arrastrada por el pelo por el suelo, golpeada en la cabeza, pellizcada hasta que se me rompía la piel, estrellada contra la pared, ahogada”, ha revelado en un duro vídeo que ha subido a su cuenta de Instagram.

Los fans de la actriz, conocida también por su papel en Whiplash o Glee, no han tardado en atar cabos: el violento se  trata del actor Blake Jenner, con quien estuvo casada entre 2013 y 2017.

En esa época desarrolló una gran capacidad por fingir normalidad, por comportarse como si todo estuviera bien en su vida, y no se atrevía a dejarlo por miedo a lo que le pudiera pasar a su pareja. Hasta que un día dijo basta tras una de las peores agresiones: le tiró un iPhone a la cara, le rompió el iris del ojo y también la nariz. En el hospital dijo que había caído pero pronto se empezó a sincerar con sus amistades: era una víctima de la violencia de género.

“Dejarle no fue fácil. No es un evento sino que es un proceso”, ha explicado. ¿Su objetivo? Dar visibilidad a las mujeres que se encuentran en esta situación y darles fuerza para que decidan cambiar su vida como ella también lo hizo: “Al compartir esta historia, con un poco de suerte podré empoderar a otras para que busquen ayuda y se libren de relaciones abusivas. Todo el mundo merece ser querida sin violencia, miedo y daños físicos”.