Transitar por las veredas de La Plata un día de lluvia sin mojarse parece una misión imposible. Baldosas flojas, veredas destrozadas ¿a qué se debe?

En el ranking de deficiencias urbanas el estado de las veredas está entre los primeros puestos en la capital de la Provincia, junto con los cortes de luz y agua. La gente sortea las baldosas a tal nivel que se vuelve un desafío no empaparse las zapatillas al pisar una losa floja.

Desde la Comuna aseguran que esta situación se está trabajando, que la tienen en cuenta y que es una de las deudas pendientes en materia de gestión diaria, y que es por eso que lo han puesto a discusión con el debate del nuevo Código de Convivencia Ciudadana que se está llevando adelante en el Concejo Deliberante.

Con una metodología evidentemente represiva y que no tiene a la disuasión entre sus prioridades, el Ejecutivo local lo que hace en este proyecto es intentar aplicar multas de hasta 346.000 pesos a quienes no mantengan las veredas en condiciones, aduciendo que la única manera de frenar las veredas en mal estado es tocando el bolsillo de los contribuyentes, en lo que puede observarse como una cuestión meramente recaudatoria para elevar las más que alicaídas finanzas del municipio, y que no va en lo más mínimo al nudo del problema.

La pregunta del millón es por qué las baldosas se levantan. No hay una respuesta concreta, pero se manejan diferentes teorías que justifican, de alguna manera, el pésimo estado de las veredas en la ciudad.

Las raíces de los árboles; la falta de mantenimiento; baldosas mal pegadas o el deficiente pegamento utilizado para fijarlas; empresas proveedoras de servicios que reparan un caño roto y vuelven a colocar las baldosas de mala manera; e innumerables razones hacen que crezcan las críticas de los vecinos a la hora de caminar a diario por La Plata.