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Carlos Monzón y Alicia Muñiz se conocieron en la costanera porteña en el año 1978 y un año después se mudaron juntos. Ambos se mostraban frente a las cámaras como una familia consolidada, feliz y glamorosa. Pero tras las luces de los flashes, Alicia vivía un verdadero infierno.

La noche del 14 de febrero de 1988, el boxeador la golpeó, estranguló y arrojó por el balcón de su departamento de Mar del Plata. Por el crimen, Monzón fue condenado a 11 años de prisión.

La Justicia condenó de forma unánime al boxeador por homicidio simple (en ese momento no estaba tipificada la figura del femicidio) y ese hito se convirtió en un puntapié inicial contra la violencia de género en un fallo a favor de la mujer y en contra del “ídolo”.

Ese tribunal que marcó historia estuvo presidido por la jueza Alicia Ramos Fondeville, quien también había tenido su propia lucha contra la cultura machista para llegar a ser la primera – y aún la única – mujer en la Cámara Penal de la Justicia de Mar del Plata.

El juicio y su cobertura mediática

El lunes 26 de junio de 1989, Monzón llegó a los tribunales marplatenses con un traje Saint Laurent color arena, camisa blanca y corbata de seda. A la hora de declarar, dijo: “Le pegué a todas mis mujeres, menos a una”, según cuenta el periodista Jorge Joury.

“Enfrentar a un campeón del mundo fue difícil. Fue ponerse en contra de la opinión publica”, expresó uno de los periodistas más reconocidos que cubrió el juicio a Monzón y que en diálogo con Classique contó detalles relevantes que llevaron al ex campeón a la cárcel.

“La foto habló”

“Yo recibí las fotos de Alicia desde la morgue. Tenía el ojo negro, en compota. Me llamó mucho la atención, hasta ese momento se hablaba de un accidente pero estábamos pasando por alto un hecho de violencia importante”, reveló.

“La fotografía del cuerpo abrió un capitulo de misterio contra Monzón. En ese momento había que informar de manera sensata y nos tomamos un tiempo en la redacción del Diario Popular para deliberar si debíamos publicar la foto o no”, sostuvo. Finalmente, el cuerpo de Alicia apareció en la tapa del diario porque “llegamos a la conclusión de que la Justicia estaba obligada desentrañar una historia detrás de un hecho que nadie sabia”.

La primera autopsia realizada en Mar del Plata solo consignó que Muñiz murió por un paro cardíaco respiratorio. Por ese motivo, los abogados de la familia pidieron una segunda intervención forense.

Lo que llamó la atención de los periodistas en ese momento fue que el cuerpo de Alicia tardó 18 horas en llegar del sanatorio de Mar del Plata al hospital de Buenos Aires. “Era demasiado el tiempo que se tardó en trasladarla, y ese día no hubo accidentes de tránsito o demoras en la ruta”, contó Joury.

“El 22 de febrero se hizo una segunda autopsia y se reveló que de manera clandestina se le extirpó el musculo esternocleidomastoideo, que está ubicado en la zona anterior y lateral del cuello, interviene en la acción de rotación, flexión e inclinación de la cabeza y es determinante para saber si una persona fue estrangulada. El mismo fue extraído a través de una operación por profesionales”, reveló el periodista.

Por eso se llegó a la conclusión de que manipularon el cuerpo de Alicia para que pareciera que murió tras caer del balcón, pero tras la segunda autopsia se pudo comprobar que “fue arrojada muerta”.

“Ahí comenzó otra nueva historia”, expresó Joury. El desarrollo de las investigaciones se llevó gran parte de las coberturas en los medios. Fue una causa que despertó interés a nivel nacional.

Luego de cinco días de juicio, el 3 de julio se conoció el veredicto. En Mar del Plata llovía intensamente y en las afueras del Juzgado se escuchaban a los fanáticos del boxeador al grito de “dale, campeón”.

El fiscal encargado de la causa, Carlos Alberto Pelliza, solicitó 18 años de prisión para el campeón mundial ya que dio por probado que “tomó a Alicia Muñiz por el cuello hasta desvanecerla y posteriormente la arrojó por el balcón”. “Luego de aplicarle un golpe en el rostro, tomó a Alba Alicia Muñiz Calatayud del cuello, ejerciendo gran presión. De este modo afectó todos los planos del cuello, desde la epidermis hasta los más profundos próximos de la columna cervical. Le fracturó la laringe, traquea y la parte posterior del cuello”, escribió Pelliza para pedirle al Juzgado en lo Criminal N°1 de Mar del Plata la prisión de Monzón. Al día siguiente, fue trasladado a la cárcel de Batán.

Un joven Guillermo Andino ingresó al pabellón que Monzón compartía con otros 18 reclusos y lo entrevistó para Telenueve. Nadie lo imaginaba, pero esa fue su última entrevista.

Las indignantes respuestas de Carlos Monzón sobre el femicidio de Alicia Muniz

“ALICIA TAMBIÉN TUVO LA CULPA”

“Todas las noches pienso en qué fue lo que me pasó ese día. Lo que nos pasó. Algunos dicen que la culpa la tiene Monzón, pero siempre en una pareja el 50 por ciento lo tiene uno y el 50 por ciento lo tiene otro”.

“Alicia tiene la culpa de haber ido a Mar del Plata porque yo estaba sólo con mi hijo”.

“La otra culpa la tengo yo, por haber tomado tanto esos días. Venía de Francia, de hacer una publicidad con Tito Lecture”.

“Mi hijo va a ser grande y quiero que entienda la verdad de lo que pasó esa noche”.

“No me acuerdo de nada, es todo muy confuso”.

“Me golpeó y me dejó el ojo negro”.

“Nunca había sido agresivo con Alicia. Hemos tenido discusiones, por supuesto; pero de palabra. Nunca la golpeé”.

“Pagué los platos rotos del hombre golpeador porque fui boxeador. Eso es lo que me llevó a estar acá (detenido)”.

“Pregúntenle a todas las mujeres que tuve si a alguna le pegué. Son todas mentiras. Soy inocente”.

“De pasar a escuchar el ‘dale, campeón, a oír gritar ‘asesino'”

El 8 de marzo de ese año, en el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, los grupos feministas argentinos realizaron protestas en pleno centro porteño. El Grupo Feminista de Denuncia convocó a las mujeres a una “sentada” en Congreso, según informan los diarios de la época. Con carteles y cánticos que decían “Se va a acabar, se va a acabar, esa costumbre de golpear” y “Los golpes de violencia no los bancamos más, exigimos justicia, justicia y nada más”, treinta mujeres se sentaron en la senda peatonal de la avenida Entre Ríos. “¿Cuántos Monzones toleraremos todavía?”, decía un cartel.

Además de reclamar justicia por el asesinato de Alicia Muñiz, pedían una efectiva prevención de la violencia doméstica e institucional, asistencia integral a mujeres víctimas de golpes y violaciones, juzgamiento y castigo para violadores y golpeadores y refugio para mujeres golpeadas.

“Si en ese momento la figura del femicidio hubiera existido, a Monzón le daban la perpetua. Pero, sin dudas, fue un antes y un después en cuanto a la lucha contra la violencia de las mujeres”, expresó Jourry.

Tras cumplir cinco años y seis meses de prisión y mientras disfrutaba de una salida transitoria por su buena conducta, Monzón murió en un siniestro automovilístico a 35 kilómetros de la ciudad de Santa Fe. Hasta su último respiro, el hombre sostuvo que el fallecimiento de su mujer había sido “un accidente”.

Monzón, la serie

Hoy el caso Monzón vuelve a reeditarse con el estreno de la serie sobre su vida que se emite por TV.

Esta versión de la vida del campeón de los medianos deja el juicio de lado para que la historia, por sí misma, capture al espectador.

“Hablé con Garzón y me dijo que estaba asombrado, a él le dieron un libreto y no conocía la historia detrás”, expresó Joury tras tener una intensa charla con uno de los protagonistas.