En diálogo con Classique, una de las víctimas de abuso sexual por parte del confesor del Padre Grassi contó detalles de los hechos que ocurrieron entre los años 1999 y 2001.

Este martes se conoció el testimonio de una nueva víctima de abuso del cura Eduardo Lorenzo, confesor del Padre Grassi, que actualmente sigue ejerciendo de cura en la iglesia de Inmaculada Madre de Dios de Gonnet. Hace más de 11 años que tiene una denuncia penal por abuso sexual con acceso carnal agravado y está libre. “El abuso del cura Lorenzo me persiguió hasta en el vínculo con mi hijo”, declaró la víctima, Julián Darío Bartoli.

El joven manifestó que “fue abusado por el cura Eduardo Lorenzo en el colegio Nuestra Señora de Lourdes entre 1999 y 2001, cuando tenía 13 años y recién comenzaba mi adolescencia. Él aprovechaba cuando me quedaba a solas con él en su quinta o en su departamento – ese era su modus operandi.

En esa línea, narró que “con los foros de seguridad del barrio se metió de lleno en la vida de la iglesia y la escuela que usó como lugares para esconderse a plena luz del día detrás de su sotana. Tenía la imagen de un cura párroco que elegía a sus víctimas en esos lugares”.

En diálogo con Classique, Julián contó que la pasó muy mal durante muchos años, a partir del nacimiento de su hijo, “me empecé a hacer preguntas acerca de lo que había pasado, cosas que contaminaron mi cabeza. Tuve ataques de pánico, palpitaciones, pesadillas constantes que no me dejaban dormir y demás sucesos donde el cuerpo me pasó factura por todo lo que viví y que no podía manejar”.

“Decidí empezar a trabajar psicológicamente y me metí en la Red de Sobrevivientes de Abuso Eclesiásticos, que tiene sede aquí en La Plata y de ahí denuncié en la Justicia”.

Tras la conferencia del martes pasado, Julián reveló que “la iglesia nos está difamando, desmiente nuestras declaraciones. Después de mi conferencia, el diario EL DÍA le dio el micrófono al cura para que de sus versiones del hecho. Él dice que yo me quedaba en su departamento comiendo chocolates y mirando películas cuando lo que realmente ocurría era que me pedía que vaya a la cama con él para ayudarlo a dormir”, relató.

“Hay muchos chicos que están muy mal. Había que poner el cuerpo y la cara por todos los que no tienen el valor de salir a hablar, sostuvo y agregó: “no hay que tener miedo, el mejor camino es hablar”.

Julián está casado, es padre de dos hijos y tiene una empresa exitosa de energías renovables, GoodEnergy, pero recién después de 20 años logró poner en palabras el abuso que sufrió de parte del cura Eduardo Lorenzo.

El apoyo familiar me ayudó mucho, y el psicológico fue fundamental. Pude despejar dudas que tenía y a entender el monstro que tuve adelante, con el que estamos lidiando: un hombre perverso, psicópata, abusador y manipulador, que usa herramientas que hacen que se dude de las personas que denuncian estos hechos.

Julián contó a este medio que “el cura llamó a la casa de mis padres, tratando de obtener información de todo lo que iba a decir en la conferencia. Tenía miedo”.

Por último, expresó: “no me quedan dudas de que el cura va a estar en la cárcel, pero la sociedad necesita despertarse y ubicarlo en el lugar que se merece estar”.

La denuncia

Actualmente la causa está a cargo de la fiscal Ana Medina. Hasta el momento los testimonios de León, Julián y el tercer testigo son los más importantes de la causa.

Vale remarcar que las dos semanas previas a la fecha de la audiencia de Julián Bartoli, el cura Eduardo Lorenzo, llamó a la casa de los padres de Julián. Dicha conversación fue grabada y está a disposición de la fiscal Ana Medina. El miércoles 3 de julio, un día antes que Julián declarara, el abogado de Lorenzo, Alfredo Gascón, volvió a llamar a la casa de la familia Bartoli, porque el doctor quería “reunirse con Julián” antes de que testificara ante la fiscal. Esa conversación también está a disposición de la fiscal.