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Kicillof pidió a los intendentes que ayuden comprando Letras del Tesoro de la Provincia y así poder conseguir unos $ 9.300 millones para saldar el bono BP21.

Los intendentes del PJ compraron buena parte de las Letras del Tesoro que el gobierno de Axel Kicillof emitió el 31 de enero y que implican más de la mitad de los recursos con que el gobierno pagó los U$S 250 millones correspondiente al bono BP21.

“Si, nos llamaron a todos para comprar”, respondió un intendente del Conurbano ante una consulta de LPO. En tanto, fuentes del Ejecutivo también confirmaron que los intendentes fueron uno de los sectores que adquirieron esos títulos de deuda pública.

“Invertimos en diciembre, y ahora volvimos a invertir en Letras”, dijo otro de los alcaldes que pidió no ser mencionado.

El viernes 31 de enero, el gobierno provincial licitó $ 10.000 millones en el mercado doméstico, de los cuales consiguió colocar $ 9.300 millones. Esa colocación de deuda fue clave para que -sin lograr un acuerdo con los bonistas- Kicillof pudiera hacer frente al pago de U$S 250 millones (unos $ 15.000 millones).

No es la primera vez que los intendentes salen en auxilio de Kicillof. Por caso, a mediados de diciembre Kicillof realizó su primera colocación de Letras del Tesoro en el mercado interno que rondó los casi 6.000 millones. Luego, algunos intendentes dejaron correr que fueron presionados para comprar letras del Tesoro de la provincia, algo que desde el gobierno desmintieron.

Desde el gobierno aseguran que “no se presionó a nadie” y agregan que “las letras del tesoro de la Provincia, son un instrumento de inversión de corto plazo que está disponible para todos los que tengan excedente de liquidez”.

No es extraño que los municipios del mismo signo político salgan en auxilio del gobierno provincial, lo curioso -en este caso- es el escenario político en que los intendentes salen a respaldar al Gobernador.

Los alcaldes del PJ quedaron marginados del reparto de poder en el gobierno. No hubo ministerios para los alcaldes, ni siquiera espacios en las segundas líneas. Por lo bajo, los jefes territoriales plantean críticas y ya se animan a plasmar ese descontento en público. Así ocurrió la semana pasada cuando pegaron el faltazo a un acto que encabezó Kicillof en Merlo.

Fuente: Política Online