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La apertura del mercado financiero se realizó en medio de una incertidumbre generalizada, luego de que el Gobierno anunciara una serie de controles financieros para tratar de detener la caída del peso y proteger el nivel de reservas.

El dólar minorista sumaba $ 2 en las pantallas del Banco Nación (BNA) y se vendía a $ 63, tras cerrar a $ 61 el pasado viernes. Sin embargo, el billete llegaba a ofrecerse hasta a $ 66 en bancos privados como el Galicia, aunque no podían realizarse operaciones de compra de divisas por home banking en la mayoría de las entidades, debido a que se ven obligados a adecuar sus sistemas por las nuevas medidas.

A través de un cepo parcial, quedó restringida la compra de la divisa norteamericana, y además obliga a los exportadores a liquidar las divisas en el mercado local dentro de un máximo de 5 días hábiles después del cobro o 180 días después del permiso de embarque (15 días para las commodities), entre otras medidas.

Las medidas se producen en el marco de un dólar disparado, que hasta el momento no encontró un límite pese a que el Banco Central sacrifica reservas para contenerlo. Entre ventas y fugas, la entidad perdió más de u$s12.000 millones desde las elecciones Primarias Abiertas Simultaneas Obligatorias (PASO).