El asesino había sido condenado por trata de personas y tenía prisión domiciliaria. Luego de cometer el crimen, se suicidó.

María Yusco tenía 45 años y fue asesinada este lunes de cinco puñaladas en su casa del partido bonaerense de Escobar. El femicida, su esposo, se quitó la vida, después de atacarla, clavándose el cuchillo en el estómago y dejó sola a la única testigo del hecho: su hija de 7 años.

Se trataba de Jerónimo Cruz, un boliviano de 60 años que cumplía prisión domiciliaria por delitos de trata de personas. En medio del aislamiento obligatorio por el coronavirus, la discusión se desató ayer poco después del mediodía en el interior de una vivienda del barrio Lambertuchi de Belén, cerca del Mercado de Frutos.

Un vecino escuchó los gritos de la hija del matrimonio pidiendo ayuda y dio aviso al 911, indicaron fuentes cercanas a la causa a Télam. Para cuando llegaron los efectivos, sin embargo, la mujer ya estaba muerta. Cruz la había apuñalado cinco veces y se suicidó apuñalándose a sí mismo.

El arma homicida, un cuchillo de cocina, quedó tirado al lado de los cuerpos. El femicida, gravemente herido, murió poco después mientras lo operaban en el hospital local. De acuerdo a las primeras versiones, no tenía denuncias previas en su contra por violencia de género pero sí había estado preso por trata de personas.

Por esa causa, Cruz había sido detenido en la provincia de Jujuy y alojado en el penal de Ezeiza, aunque actualmente gozaba de una prisión domiciliaria, detalló el sitio El Día de Escobar.

Según trascendió, la hija de la pareja quedará al resguardo de otros familiares que viven en la zona y ya fue contenida psicológicamente por especialistas del área de Niñez y Adolescencia de esa localidad.