Débora, la mamá de Navila, contó que conocían al principal sospechoso y que habían denunciado a un primo suyo por trata de personas.

Todavía conmocionada por la muerte de su hija, Navila Garay (15 años), Débora relató la pesadilla que está viviendo desde que el cuerpo de su hija fue hallado enterrado en una quinta de Chascomús. La mujer afirmó que conocían al principal sospechoso y que la “acosaba” continuamente: “Es una basura, un abusador, un pedófilo”.

“Lo conocíamos, nosotros dejamos asentado en la comisaría que el primo de él andaba en el tema de los prostíbulos. Nos tomaron la denuncia y nunca se actuó”, contó la mujer con la voz quebrada. “Su esposa en su declaración dijo que hacía una semana que no estaba con él y era mentira (…) El sobrino también está involucrado”, continuó.

Navila desapareció el martes pasado, luego de que fuera en remís hasta la casa de un hombre ubicada en Machado e Inmigrantes Árabes, del barrio El Hueco, aparentemente para hacer tareas de limpieza.

Desde entonces, Débora y toda su familia comenzaron la búsqueda desesperada de la menor: “Fuimos a buscarla hasta ahí y nunca nos atendió. Le dejamos un papel en la puerta, le dijimos que estábamos desesperados. En ese momento, levantamos la cortina para ver si la veíamos pero no había nadie adentro”.

Luego, siguió: “El remisero nos dijo que la lleva hasta esa casa y este tipo sale a pagar el remis. Navila luego entró y nunca más supimos nada”.

La madre señaló que este hombre “tiene una mente tan perversa que podés esperar cualquier cosa” y dijo que “la llamaba continuamente, la acosaba”.

Tras el hallazgo, el casero de la casaquinta quedó detenido. Fuentes policiales confirmaron que el hombre le había dicho al propietario de la finca que había “enterrado un perro” en el fondo de la casa para justificar el movimiento de suelo que se había producido poco después de la desaparición de la joven.

JPE