La vacuna elaborada en conjunto con el laboratorio AstraZeneca produjo anticuerpos y pasó a la fase tres del ensayo clínico.

En medio de la carrera científica para hallar una vacuna contra el coronavirus, la Universidad de Oxford publicó los avances de la fase uno de sus investigaciones realizadas en conjunto con la farmacéutica AstraZeneca que demostraron que es segura y producía inmunidad en humanos, según publicó la prestigiosa revista científica The Lancet.

De este modo, se suma a los avances anunciados la semana pasada por el laboratorio estadounidense Moderna, que reveló que su vacuna contra el COVID19 había producido anticuerpos suficientes para neutralizar a la enfermedad en los pacientes que recibieron la dosis.

El estudio publicado por la Universidad de Oxford, en Gran Bretaña, muestra los resultados de las primeras fases del ensayo clínico, en el que la vacuna fue administrada a 1.077 personas. De este modo, la investigación ya pasó a fase tres, la misma etapa en la que se encuentran el desarrollo del labortorio Moderna y la compañía Sinovac, lo que abre una luz de esperanza en relación a la velocidad del hallazgo de la vacuna.

Sin embargo, las autoridades sanitarias de todo el mundo anticipan que la vacuna no estaría disponible, con suerte, hasta el primer trimestre de 2021. El proceso es extenso, porque además de las pruebas y testeos, se deben analizar los cambios que experimentan los voluntarios en los niveles de células relacionadas con la respuesta inmunitaria frente al virus, así como la seguridad y que no provoque efectos colaterales.

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La vacuna que está en desarrollo en la Universidad de Oxford es la ChAdOx1 nCoV-19 y de acuerdo a la investigación los pacientes que recibieron la primera dosis generaron anticuerpos y linfocitos que permanecieron en su organismo al menos 56 días. En la fase uno se demostró además que es segura, y que los pacientes sólo sufrieron síntomas leves y manifestaron fatiga, cansancio, algo de fiebre o dolor de cabeza.

Diez de los pacientes recibieron una dosis de refuerzo y se comprobó que tenían en su sangre la cantidad adecuada de anticuerpos neutralizantes, aunque no se sabe si serían eficaces contra el coronavirus, respuesta que se conocerá durante la investigación de la fase tres.

VACUNAS VELOCES Y UN DESAFÍO PARA EL MUNDO

La clave, además, está en la rapidez con la que los diversos laboratorios que en distintos países del mundo buscan la vacuna contra el COVID-19 lograron avances significativos. En el caso de Oxford, por ejemplo, el proceso clínico comenzó en abril.

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En el caso de la vacuna que desarrolla Moderna y que la semana pasada también tuvo un avance muy esperado, quienes se sometieron a los ensayos clínicos desarrollaron una cantidad de anticuerpos comparable a la de las personas que superaron el coronavirus. Las pruebas del laboratorio estadounidense comenzaron en marzo, con 45 voluntarios de entre 18 y 55 años.

Pero a pesar de lo esperanzador y optimista que pueda resultar el avance de la vacuna es necesario mantener la cautela, primero hasta que se demuestra que efectivamente son ciento por ciento eficaces contra el coronavirus; y segundo, hasta que se garantice que se pueda abastecer a todo el planeta, con la logística que eso representa.

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Los expertos aseguran que, hasta tanto no haya una vacuna que inmunice a la sociedad no será posible recuperar algunos hábitos que se han perdido por el avance de la pandemia a nivel global, como poder mantener reuniones a corta distancia, compartir bebidas o espacios en común sin riesgo a contagios; o abandonar otros a los que nos hemos acostumbrado en este tiempo, como el uso de barbijos y tapabocas o el distanciamiento social que, por ahora, son la única “vacuna” disponible.