El equipo de Maradona perdió por 2 a 1 en el Kempes.

El Lobo una vez más se quedó sin nada en el segundo partido de Diego Maradona sentado en el banco de suplentes. Talleres lo golpeó de entrada, se repuso en el complemento, pero esta vez por una fallo arbitral polémico volvió a encontrarse con una desventaja que ya no podría remontar. Fue derrota por 2 a 1 en un estadio Kempes que lució colmado y que homenajeó al Diez como merece.

El único gol del conjunto mens sana fue obra de Manuel Guanini cuando amanecía el complemento, mientras que las conquistas de la T corrieron por cuenta de Jonathan Menéndez y Dayro Moreno luego de un penal inexistente que sólo Mastrángelo percibió.

La llegada de Maradona a la capital cordobesa causó una cálida demostración por parte de la afición de Talleres y también del club. La emoción envolvió al entrenador cuando saltó al campo de Estadio Mario Kempes, donde recibió diferentes obsequios y el cariño de ex compañeros que fueron invitados por la institución del local.

Pero después de todo ello hubo partido y el Tripero se vio en desventaja prácticamente desde el vestuario. La fragilidad y desatenciones defensivas condenaron otra vez a Gimnasia que empezaría a correr desde atrás nuevamente en el marcador como ya le había pasado ante Racing en el Bosque.

Tras las cinco derrotas en fila que arrastraba y para intentar enderezar el rumbo, el DT Diego Maradona y su ayudante Sebastián Méndez, definieron darle más velocidad a la defensa con el ingreso de Germán Guiffrey por Marco Torsiglieri. Sin embargo, por ese sector, fue donde encontró el negocio la T en el primer acto. Al zurdo le costó meterse en partido y recién pudo acomodarse mejor en el complemento.

El esquema inicial fue 4-4-2, con Mussis y Ayala repartiéndose el círculo central, Comba y García por las bandas y con una delantera compuesta por Horacio Tijanovich y Pablo Velázquez.

Cuando el juego recién comenzaba a armarse y el desarrollo era parejo, el local pudo romper el marcador. Lucas Licht descuidó su espalda luego de un balón cruzado, Fragapane hizo el control y jugó un pase al medio para que la empuje Menéndez anticipando la marca de Leo Morales. A los 10 minutos, el albiazul ya estaba abajo en el Kempes.

A Gimnasia se le hacía difícil controlar al rival cuando éste aceleraba para buscar dañarlo. Si bien tras el gol que recibió el mens sana se acomodó e intentaba ejercer el dominio de la pelota, en cada réplica del rival sufría. Porque el mediocampo no respondía en la recuperación y porque la defensa no mostraba firmeza. Así, los rápidos Menéndez y Fragapane eran una amenaza constante por el costado derecho.

En cuanto a la ofensiva, poco y nada. A Gimnasia le costaba defender y para colmo de males, atacar también se le hacía cuesta arriba. El equipo por momentos tenía el balón pero no sabía cómo profundizar para incomodar al adversario, un problema de vieja data que por momentos sigue sin poder resolver. El Lobo pudo llegar por primera vez recién pasada la media hora, y lo hizo con disparo desde lejos del paraguayo Ayala, que se fue por encima del travesaño.

En tanto, Maradona debió mover el banco temprano. Porque a los 42 minutos de iniciado el juego el DT tuvo que reemplazar a Franco Mussis por lesión y nuevamente quedó evidenciado el preocupante estado físico que tienen varios integrantes del plantel.

De este modo quien ingresó fue José Paradela y el técnico perdió un cambio pero encontró una buena variante a corto plazo. Porque el chico de Lincoln, con guapeza y atrevimiento, demostró que puede ser parte del equipo.

Ya en el epílogo, el más peligroso del Lobo por su insistencia, Horacio Tijanovich, pidió penal por una supuesta mano de Godoy luego de una volea pero el árbitro dejó seguir y pitó tiro de esquina. Tras esto llegó el final de los primeros 45 minutos y el Lobo se fue al descanso con preocupaciones. Le había costado atacar y no había sido claro en ataque.

Ya en el complemento y por otra lesión, Maradona debió apelar otra vez al banco de relevos. Lucas Licht se quedó sentado en el banco y en su lugar ingresó Marcos Torsiglieri. Pero más allá de esta modificación, el segundo tiempo inició auspicioso para el Tripero.

Antes del minuto José Paradela protagonizó una buena jugada por izquierda y jugó el centro para Horacio Tijanovich pero el arquero Herrera le ahogó el grito al delantero con una espectacular atajada. Y desde ese tiro de esquina llegaría el empate.

Matías García se hizo cargo de la pelota quieta y puso el balón al corazón del área, donde Manuel Guanini saltó más alto que todos y de cabeza puso el 1 a 1 mens sana colocando el balón contra el caño izquierdo. Con el gol, el Lobo renovó esperanzas, comenzó a manejarse mejor en la faceta ofensiva y recuperó la presión alta que había perdido después del cachetazo del gol local.

Pablo Velázquez hacía bien su trabajo de pivot y clarificaba cuando el equipo gestaba una acción de ataque. A los 16′ el paraguayo giró tras recibir de Comba, habilitó a Paradela (ya vestido de conductor) y ‘éste habilitó a García quien disparó cruzado pero balón fue despejado por un defensor.

Claro que en ese afán que mostraba el Lobo por presionar arriba derivaba en la generación de algunos espacios que quedaban a merced de Talleres. Y Dayro Moreno tuvo la chance del segundo, pero Alexis Martín Arias llegó a atorarlo con lo justo y salvó al Lobo. Aunque ya no pudo hacerlo cuando la T contó con un penal a favor por una falta inexistente de Marco Torsiglieri contra Bustos.

El mismo Moreno se encargó del cobro y puso el 2 a 1 colocando el balón suave contra el poste derecho. Cuando mejor estaba el Lobo, llegó un nuevo baldazo de agua fría.

Maradona buscó una nueva reacción apelando a una nueva modificación. Mandó a la cancha a Brahian Alemán en lugar de Maxi Comba. Y en la primera intervención que tuvo el uruguayo hizo expulsar a Cubas, quien vio la segunda tarjeta amarilla por una falta casi imperceptible. Pero la desventaja numérica duró poco tiempo, ya que en el Lobo vería la roja también Matías García. El Caco cometió una falta fuerte en un contraataque del conjunto cordobés y tuvo que irse a las duchas.