Preparativos del Ejército para la instalación del Hospital Militar Reubicable en Campo de Mayo.

El Ejército comenzó hoy el despliegue del Hospital Militar Reubicable , que se montará en un predio contiguo al Hospital Militar de Campo de Mayo, con el que trabajará en forma coordinada. Se espera que esté listo para funcionar el martes próximo , con lo que se sumará a la atención de la pandemia del coronavirus.

Varios camiones con acoplados partieron desde la Dirección General de Salud del Ejército, ubicado detrás del Hospital Garrahan, para trasladar los containers de la instalación sanitaria móvil, que fue traída al país desde China, durante el gobierno de Mauricio Macri, a fines de 2017.

El ministro de Defensa, Agustín Rossi , anunció ayer que el hospital de campaña se sumaría en forma inmediata al operativo sanitario por la pandemia .

Considerada una instalación de alcance intermedio entre el puesto de socorro de una brigada y los establecimientos de salud convencionales, el Hospital Militar Reubicable funcionará codo a codo con el de Campo de Mayo, uno de los principales centros sanitarios que poseen las Fuerzas Armadas en el país. Su localización permitirá reforzar especialmente la atención de casos en esa poblada zona del Gran Buenos Aires, expuesta al crecimiento del coronavirus.

Un camión transporta a Campo de Mayo los containers del Hospital Militar ReubicableUn camión transporta a Campo de Mayo los containers del Hospital Militar Reubicable
El hospital de campaña tiene capacidad para hacer diagnósticos y atender pacientes con equipamiento de alta complejidad, informaron fuentes castrenses a LA NACION . Está pensado para ser desplegado ante el surgimiento de emergencias y desastres naturales y permite prestar apoyo humanitario a la comunidad.

Brinda apoyo sanitario, quirúrgico y de emergencia en forma autónoma, integral e independiente. Puede realizar hasta dos cirugías simultáneas, con equipamiento quirúrgico y aparatología de monitoreo completo e independiente en cada quirófano.

La instalación sanitaria presenta tres unidades desplegadas en los containers: médica, internación y logística , que operan en forma integrada.

La Unidad Médica ocupa cinco módulos, en los que se distribuyen el área de primeros auxilios, un quirófano, que se puede expandir hacia los laterales y funcionar como dos quirófanos independientes, completamente equipados; un módulo de rayos X y diagnóstico por ultrasonidos, con un equipo radiológico digitalizado; un módulo bioquímico, conformado por un laboratorio con analizador de gases en sangre, contador hematológico, espectrofotómetro y coagulómetro, y un módulo de esterilización.

La Unidad de Internación está conformada por cuatro carpas interconectadas entre sí, con capacidad para recibir a 28 pacientes en forma simultánea.

Finalmente, la Unidad Logística abastece a los módulos Médico y de Internación de todos los insumos para operar en forma ininterrumpida. Cuenta con los servicios de suministro eléctrico, agua potable, gases medicinales, lavadero de ropa, cocinas, duchas y baños.

Un grupo electrógeno de 200 KVA, permite sostener y mantener un flujo de energía eléctrica durante las 24 horas.

Este módulo de logística tiene, además, capacidad para filtrar, purificar y potabilizar hasta 3000 litros de agua cada 12 horas. Y cuenta con un tanque de 7000 litros y un sistema de distribución para abastecer en forma independiente a las áreas que lo necesiten.

Al despliegue del Hospital Militar Reubicable se suman otras acciones de las Fuerzas Armadas, como el aumento de la fabricación de alcohol en gel en el Laboratorio Farmacéutico Conjunto de las Fuerzas Armadas, por una orden que transmitió el ministro de Defensa, Agustín Rossi.

Esta mañana, además, partieron dos aviones Hércules C 130 de la Fuerza Aérea, desde la Base Aérea de El Palomar, para repatriar a 140 ciudadanos argentinos que quedaron varados en Perú.

Además, desde el agravamiento de la pandemia, la Sastrería Militar se concentra en la confección de barbijos, sábanas y camisolines descartables para distribuir en los hospitales.

Fuente: La Nación