Conocé la historia del joven de Florencio Varela que se encuentra encerrado en un hostal de Perú hace más de 50 días, y quien no obtiene ningún tipo de respuestas del Gobierno nacional.

Los argentinos varados por el mundo a raíz de la pandemia por el COVID-19 están pasando un momento muy complicado y en algunos casos desesperante. Si bien muchos de ellos reciben ayuda oficial, la gran mayoría está a la deriva y sin obtener ningún tipo de respuesta como es el caso de Jonatan Segura, quien emprendió su viaje el pasado 26 de febrero, con esperanzas de conocer gran parte de América Latina. Pero nunca se imaginó tener que vivir este martirio.

Desde Buenos Aires, pasó por Puno, Cuzco, Lima, Chimbote y luego Chachapoyas, lugar donde lo sorprendió la pandemia por coronavirus y donde tiene que permanecer hasta que se abran las fronteras. Es que el Gobierno nunca contempló su situación en los vuelos de repatriados y los únicos que se preocuparon fueron los peruanos, quienes le acercan comida para transitar los días de cuarentena.

“No tengo ninguna respuesta de parte del consulado argentino, no me atienden los teléfonos y sólo me respondieron dos mails diciendo que no hay vuelos programados”, contó Jonatan a este medio, quien pasa sus días solo en el hostal.

El joven tenía pasajes desde Chachapoyas hasta Lima por la empresa Atsa el pasado 2 de abril y de Lima a Buenos Aires por Latam para el día siguiente, pero fueron cancelados al no contar con el transporte y debido a la distancia: “no tengo manera de llegar a la capital, la única manera sería que el consulado solicite un permiso de circulación y ahí podría contratar un transporte que deben autorizar, pero este traslado cuesta unos $1500 dólares”.

Esa enorme cifra que debe abonar para ir hasta Lima “se me hace imposible ya que no cuento con esa suma”, sostuvo.

Para colmo, desde la Dirección Regional de Comercio Exterior y Turismo Cusco (DIRCETUR) dispuso un transporte gratuito para los varados de distintas nacionalidades, pero como desde el Gobierno argentino “no respondió nadie”, y no le permitieron viajar.

Al parecer, hasta septiembre de este año las fronteras y aeropuertos permanecerán cerradas, lo que le resulta imposible subsistir económicamente hasta esa fecha, tanto para abonar el alquiler del hostal, como para comer en el día a día.

Por eso, exige una rápida respuesta del consulado argentino para poder volver a su país y terminar con este martirio.