Los inversores celebraron el resultado de la licitación que permitió renovar casi $100.000 millones de bonos del Tesoro.

Se trataron de los números de la licitación de los nuevos bonos Lebad, que se entregaron a cambio de las LECAP que vencían entre el 3 de febrero y 8 de abril y que indicaron que el evento fue un éxito porque no solo se redujo el monto de la deuda, sino que se consiguieron prolongar los plazos de vencimiento y reducir la tasa de interés que se pagaba.

La licitación les permitió evitar una preocupación al futuro y ahorrarse de pagar $ 1.978 millones.

El resultado logró el canje de 47% de las LECAP que equivale al 21% del stock total de estos títulos que eran una verdadera trampa monetaria para el Gobierno. Las LECAP pagaban una tasa de 60% anual y los nuevos bonos rinden alrededor de 43%.

Sin embargo, hay varios detalles que hacen ver que el sistema está sostenido por hilos muy finos que no se pueden conservar por largo tiempo.

Por caso, casi todos los inversores eran institucionales (bancos, compañías de seguros, empresas) que tenían vedado el acceso a otro tipo de inversiones en moneda local que son más rentables.

Asimismo, fue un aliciente deshacerse de las LECAP, el título que entregaron a cambio de las Lebad, porque quemaba en las manos: iba a ser reperfilado con la consecuente pérdida que podría conllevar el cambio de las condiciones de emisión.

La licitación repite el sistema económico de corto plazo con que se maneja hoy la Argentina. Todo está pensado a seis meses tratando de ganar tiempo hasta que se renegocie la deuda externa. Durante ese lapso permanecerán congeladas tarifas y algunos precios y los sueldos y jubilaciones serán fijados por decreto. No habrá paritarias.

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También el Estado será el que maneje los fondos de los que quieran traer su dinero del exterior que blanquearon y deben pagar un mayor impuesto por Bienes Personales. Están estudiando eximirlos del gravamen si los repatrian y los invierten en la construcción.

El bróker inmobiliario Adrián Mercado manifestó sus dudas sobre si por este camino aumentarán considerablemente las inversiones y apostó a la construcción en pozo y en pesos.

“Pero todo se verá después de la renegociación de la deuda. Hasta ese momento nadie tomará decisiones”, señaló.

Por su parte, Federico Furiase, director de la consultora Eco Go y profesor de la Universidad Torcuato Di Tella, la licitación significó “un cumplimiento de metas porque se renovó a tasas negativas, pero habrá que ver cuánto aguanta el sistema de reducir las tasas sin afectar al mercado cambiario en épocas de congelamiento”, señaló.

Lo que más le preocupa al economista es el próximo vencimiento de los bonos TJ20 por $160.000 millones con el sector privado y de AF20 por $120.000 millones. La renovación será difícil porque están en manos de dos fondos de inversión: Templeton y Black Rock y conseguir la masa crítica para su reperfilamiento va a ser casi imposible. Pagarlos en las condiciones de emisión obligaría al Gobierno a emitir y a cuidar el precio del dólar porque uno de los bonos tiene atado su destino a esa moneda.

El AF20 es el bono dual que vence el 13 de febrero próximo que se calcula en dólares y se paga en pesos. El TJ20 vence el 21 de junio y se paga en pesos y devenga la tasa de política monetaria. Quizás, anticipando la licitación que se realizó el lunes, el TJ20 subió 5,96% y el AF20 2,06% porque son pocos los que creen que serán restructurados.

Fuente: IProfesional