Los puestos callejeros siguen siendo un problema para los comerciantes del Casco Urbano, que reclaman más control ante el aumento de la venta ilegal.

Los manteros y vendedores ambulantes se pueden ver a cual quier hora del día en zonas como Plaza Italia, Plaza Rocha, Calle 12, Calle 8, Diagonal 80, Los Hornos y City Bell. Pese a los intentos del municipio por trasladarlos a un predio ubicado en Altos de San Lorenzo, los vendedores sostienen que “se les hace imposible poner un puesto ahí”.

Esa feria fue presentada – en un principio- como gratuita por autoridades, pero resulta inaccesible para muchos trabajadores, quienes advirtieron que nada resultó ser gratis, sino que por el contrario tienen que pagar abultadas cifras para ingresar a un stand.

En junio pasado, cuando abrió el Paseo 80, ellos se acercaron al predio y detallaron que “la llave de entrada de un puesto, según el sector, es de $35.000 (por 1 año), $50.000 (por 2 años) o $135.000 (por 4 años), además hay que pagar por día un alquiler de $400. Nos dijeron que gratuito no hay absolutamente nada”.

Por otro lado, sostienen que -más allá de tener o no la plata para alquilar- la gente no se acerca hasta el Paseo de compras, ya que queda alejado del centro.

En agosto de 2019, un grupo importante de trabajadores pertenecientes a la comunidad senegalesa apuntaron contra el intendente Julio Garro y lo tildaron de mentiroso, luego de que el Municipio asegurara que el predio montado en 80 y 134 era gratuito.

Cabe recordar que, previo al reclamo, Plaza San Martín amaneció vallada con un cordón policial de más de cuatrocientos efectivos para evitar el armado de los y las manteras que vendían ropa usada en el lugar. El operativo, si bien mermó la cantidad de policías, aún persiste y se extendió a otras zonas del centro con persecuciones y detenciones, impidiendo el armado de todos los vendedores de calle 7 y zonas aledañas.

Sin poder acceder a este predio por la imposibilidad de pagar, los vendedores piden que los dejen trabajar y que cese la persecución. “Nos sacan las cosas. Cuando viene Control Urbano solamente no te saca nada; viene y te dice que te levantes, pero cuando están acompañados por la policía hacen lo que les da la gana: vienen y te secuestran las cosas”, sostuvo Gueye, quien detalló que no labran las actas correspondientes.

En este escenario, sin otro trabajo, muchos vendedores se siguen arriesgando a salir, a pesar de la amenaza policial constante. “Tenemos que salir a trabajar. No nos podemos quedar en casa. Al final del mes tenemos que pagar, alquiler, luz, agua: todo lo que paga la gente lo pagamos nosotros también. No estamos durmiendo en la calle, estamos alquilando, tenemos que pagar”, sostuvo Gueye. “Pero no solamente estamos acá por nosotros, estamos acá por nuestras familias que dejamos en Senegal y tenemos que ganarnos el pan para nosotros y para nuestras familias. No podemos quedarnos en casa, cueste lo que cueste, tenemos que salir a buscarnos el pan”, agregó.

Del otro lado, el reclamo de los comerciantes en regla

En diciembre, representantes de los centros comerciales de Calle 12, Calle 8, Diagonal 80, Los Hornos y City Bell se plantaron frente al secretario de Seguridad de la Comuna, Darío Ganduglia, y le pidieron explicaciones sobre la falta de rigor para continuar con los operativos que habían logrado alguna efectividad en las semanas previas a las elecciones primarias pero que a poco de celebrarse esos comicios se desactivaron.

“Durante un pequeño período de tiempo se encaró el problema y se vio una solución. ¿Por qué cambió eso después de las elecciones? Nos parece que los funcionarios se relajaron y abandonaron toda esa política”, planteó un comerciante.

De la reunión participaron también socios y dirigentes de la Federación Empresaria de La Plata -FELP- y de la Cámara de Comercio e Industria de La Plata. Hubo cuestionamientos enérgicos; muestras de decepción y desconfianza respecto a lo que pueda hacer la Municipalidad para terminar con la venta en la vía pública; y se acusó incluso de una “connivencia” entre agentes comunales y manteros que iría en contra de toda acción para combatir la venta ilegal. También se aportaron propuestas para sacar a los ambulantes, tanto senegaleses que ofrecen productos de primera mano y procedencia dudosa como de las familias que venden ropa usada, de las calles.

Los presentes coincidieron en la “competencia desleal” y en ese sentido remarcaron la cantidad de responsabilidades tributarias de las que tienen que hacerse cargo mientras que personas que no pagan alquiler ni realizan aportes impositivos se instalan sobre las veredas y comercializan, incluso, hasta los mismos productos con una notable diferencia de precios.

Un comerciante de diagonal 80, con local a metros de la Estación de Trenes, ilustró lo que le ocurre todos los días. “La vereda está tan repleta de mantas que en mi caso, por ejemplo, me obstruyen la entrada al depósito”, dijo y sugirió, asimismo, que en La Plata podría aplicarse la política utilizada en la ciudad de Salta: “Los dejan salir a vender sólo recién después de las nueve de la noche”, añadió.

En la reunión un funcionario de la sucursal del Banco Provincia de Calle 12 planteó el “enorme inconveniente” que vive la entidad con sede en 12 entre 58 y 59, pues, según describió el escenario, “la vereda está permanentemente ocupada con vendedores y eso complica mucho a los camiones de caudales que van para recargar los once cajeros automáticos que disponemos, además de que es una situación de alto riesgo respecto a la seguridad”. Para que a las autoridades comunales les quedara claro la falta de respuestas con las que suelen encontrarse, un comerciante contó que junto a colegas acordaron, días atrás, comunicarse con el teléfono 147 del Municipio cada vez que advertían la presencia de manteros en los sectores que corresponden a la vereda de sus locales.

“Hicimos un montón de llamados y por mails nos respondieron siempre que habían ido al lugar y no habían verificado nada de venta ambulante, cuando nosotros estábamos viéndolos desde el interior de nuestros negocios”, comentó. No faltaron otras propuestas.

Un comerciante aseguró que con los procedimientos llevados a cabo hasta ahora “no va a haber nunca una solución” e invitó al funcionario a pensar en un diálogo con los manteros para que acepten isntalarse en algún lugar de la Ciudad que no interfieran con la actividad de los negocios establecidos legalmente. También se habló de “utilizar la fuerza si fuera necesario” y se trajo el ejemplo del barrio porteño de Flores o de algunos distritos del Conurbano donde se logró erradicar la venta ilegal.