“Manifestamos nuestro apoyo al presidente del Senado y de la Cámara de Diputados frente a las declaraciones del Presidente de la República, que atacan los principios democráticos”, dice el documento del Fórum de Gobernadores. De este modo se volvió a poner sobre la mesa la tensión latente entre el gobierno nacional y los jefes provinciales por el manejo de la crisis sanitaria

La mayoría de los gobernadores de Brasil, jueces y congresistas repudiaron el acto “antidemocrático” encabezado el domingo por el presidente Jair Bolsonaro ante manifestantes, frente al Cuartel General del Ejército, en Brasilia, en medio de la pandemia por coronavirus

“Carta Abierta a la Sociedad brasileña en Defensa de la Democracia”. Así se tituló el texto en el que 20 de los 27 gobernadores brasileños cruzaron las expresiones del presidente de Brasil realizadas ayer en Brasilia y profundizaron la crisis política en el país.

“Manifestamos nuestro apoyo al presidente del Senado, Davi Alcolumbre, y de la Cámara de Diputados, Rodrigo Maia, frente a las declaraciones del Presidente de la República, que atacan los principios democráticos”, dice el documento del Fórum de Gobernadores, que volvió a poner sobre la mesa la tensión latente entre el gobierno nacional y los jefes provinciales por el manejo de la crisis sanitaria.

“Es lamentable que el presidente de la República apoye un acto antidemocrático que afronta la democracia”, afirmó Joao Doria, gobernador del estado de San Pablo, el más importante del país.

“Repudio también los ataques al Congreso Nacional y al Supremo Tribunal Federal. Brasil precisa vencer la pandemia y debe preservar su democracia”, afirmó Doria, del Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB, centro).

La reacción de los gobernadores brasileños es una respuesta a las declaraciones que Bolsonaro pronunció ayer durante una movilización en Brasilia donde, subido a una camioneta y rodeado de sus seguidores, volvió a cargar contra “la vieja política” y a destacar el espíritu “patriótico” de los brasileños.

Los centenares de simpatizantes que se congregaron en las afueras del Cuartel General del Ejército reclamaron abiertamente a favor de una intervención militar, encabezada por el mandatario, en los poderes Legislativo y Judicial y agitaban carteles y consignas como “Intervención militar con Bolsonaro”, “Fuera Maia” -en referencia al presidente de la Cámara de Diputados, Rodrigo Maia- y hacían alusión al “AI-5”, el sombrío decreto contra los derechos humanos en la dictadura (1964-1985).

Allí, Bolsonaro atacó al Congreso, mientras sus simpatizantes lanzaban consignas alentando su cierre y el del Supremo Tribunal.

La reacciones de protesta llegaron también de parte de la Asociación de Jueces Federales de Brasil (Ajufe), que advirtió que no tolerará “ningún revés institucional o la violación del orden democrático”.

“La República Federativa de Brasil constituye un Estado de derecho democrático y se basa en la soberanía, la ciudadanía, la dignidad de la persona humana, los valores sociales del trabajo, la iniciativa libre y pluralismo político. El respeto a la democracia, la independencia de poderes y la Constitución Federal es la única forma de desarrollar una sociedad libre, justa y solidaria” dice la comunicación.

“Es atemorizante ver manifestaciones a favor de la vuelta del régimen militar. Las dictaduras vienen con violencia, censura e intolerancia, las personas de bien que aman a Brasil no desean

eso”, afirmó hoy el integrante del Supremo Tribunal Federal (STF), el juez Roberto Barroso, según confirmó la agencia ANSA.

“El mundo entero está unido contra el coronavirus y en Brasil tenemos que luchar contra corona y contra el virus del autoritarismo” lamentó el titular de Diputados, Rodrigo Maia, uno de los funcionarios más atacados durante la movilización bolsonarista de ayer.

La tensión entre los diferentes poderes del Estado y el mandatario brasileño llegó a su extremo con la llegada del brote de coronavirus a ese país, dado que Bolsonaro minimizó desde el primer momento la gravedad de la situación.

Ante eso, los gobernadores de diferentes Estados se rebelaron y comenzaron a tomar medidas de aislamiento y restricción frente a la ofensiva lanzada por los seguidores del presidente que convocaron a caravanas y movilizaciones para convocar a incumplir las medidas, mientras Brasil se convirtió en el país con mayor cantidad de contagios y de muertes por coronavirus en América latina.

El alcalde de Río de Janeiro, Marcelo Crivella, por caso, decretó ayer que a partir del próximo miércoles será obligatorio el uso de barbijo en la vía pública, en la capital de uno de los estados más afectados por la enfermedad.

Una vez que la norma entre en vigencia, las personas que no usen barbijo podrán ser impedidas de entrar en bancos, supermercados, farmacias, colectivos, taxis y subtes.

El Ministerio de Salud nacional reportó ayer que entre el sábado y el domingo, se confirmaron otros 2.055 casos (30% menos que del viernes al sábado) y 115 muertes (44% menos), lo que elevó el total de contagios a 38.654 y el de fallecimientos, a 2.462.