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La apuesta de Audi por la electrificación

El Audi e-tron es el primer modelo 100 % eléctrico que la marca produce en serie con intención de irrumpir de forma sólida en el mercado de los coches eléctricos, y va a ser el primero de una larga lista que incluye cinco eléctricos puros y siete híbridos en un plazo de 24 meses. El Audi e-tron Sportback y el Audi e-tron GT serán los próximos, de cara a 2021 llegará el Audi Q4 e-tron y hay en camino también una variante larga del Audi Q2, pero para el mercado chino.

A ellos se les sumarán los híbridos del Audi Q5, Audi A6, Audi A7 y Audi A8. Y así, hasta completar una gama de 30 modelos electrificados, entre coches eléctricos puros y coches híbridos, que en 2025 deberán suponer el 30 % de las ventas de Audi. Esto, en un escenario claramente favorecedor, en el que las ventas de híbridos y eléctricos aumentaron en un 65 % de 2017 a 2018, y en un 99 % en lo que llevamos de 2019, con respecto al mismo periodo del año pasado.

En la apuesta de Audi por la electrificación, cabe destacar una iniciativa muy pragmática en lo que respecta a la gestión de puntos de recarga. Negociando con diferentes gestores energéticos ha conseguido vincular toda su oferta de puntos de recarga con un solo contrato, de manera que ya no será necesario coleccionar las tarjetas de recarga de Endesa, Repsol, Iberdrola, etcétera, etcétera, sino que con una sola tarjeta, la de Audi, podrán recargarse los coches eléctricos de la marca de los cuatro aros en cualquiera de los puntos de los gestores asociados.

Y, lo más interesante de todo, el precio que pagará el consumidor será el mismo, con independencia de quién sea la empresa prestataria del servicio de recarga. El usuario del e-tron Charging Service, que así es como se llama este servicio, dispondrá de más de 72.000 puntos en 16 mercados de Europa, sin tener que preocuparse más que de una sola tarjeta de usuario.

O ni eso. La introducción del sistema plug & charge permitirá que el Audi e-tron se identifique de forma automática ante el punto de distribución de la electricidad, y con eso ya podrá proceder a la recarga de la batería. Sin tarjetas. Sin usar un PIN. Sólo con el coche.

El Audi e-tron podrá utilizar la red de recarga IONITY, que en 2020 deberá tener en marcha 400 puntos de recarga distribuidos en intervalos de 120 kilómetros a lo largo de las principales vías de la red europea. En España ya han comenzado las obras para dotar de puntos de recarga nuestras carreteras.

Con el Audi e-tron la marca presenta una batería de 95 kWh desarrollada por Audi que puede cargarse en estaciones rápidas de hasta 150 kW, una potencia insólita en coches eléctricos de producción en serie. Con esta tecnología se puede cargar la batería al 80 % en media hora. Para las cargas domésticas, Audi ofrece una potencia de 11 kW, de serie, o 22 kW, como sistema opcional.

En Audi comparan el e-tron con quattro. La revolución que en los años 80 supuso para esta marca la introducción del sistema de tracción integral es algo que a Audi se le antoja similar al objetivo que tienen puesto en la electrificación de su gama. Y el primer paso lo han dado tardío, pero firme, con el Audi e-tron.

Los competidores del Audi e-tron son actualmente el Jaguar i-Pace, también el Mercedes-Benz EQC y el Tesla Model X, según recuerda la marca de los cuatro aros, que ve claro el futuro eléctrico del segmento SUV premium. En el horizonte está el BMW iX3 y poco a poco iremos viendo un escenario parejo en todas las marcas. La electrificación de todas las gamas está a la vuelta de la esquina.

El Audi e-tron, como punto de partida

El diseño del Audi e-tron habla muy bien de Audi, que ha tomado este SUV como punto de partida para la electrificación que quiere acometer. Y habla muy bien por la normalidad que preside el diseño del e-tron, porque por fin un modelo concebido como coche eléctrico no parece un coche eléctrico sino un Audi más: un coche Audi que además es un coche eléctrico.

Lejos de aspirar a épater le bourgeois, como han hecho tantos y tantos fabricantes buscando un punto estético marcadamente diferencial para los coches eléctricos, en Audi van y hacen lo que mejor saben: aplicar su imagen de marca a un nuevo coche. Y si ese coche es eléctrico pues… eso será que no necesita gasolina ni gasóleo, pero nada más. Al menos, en apariencia.

Además, cabe no olvidar que hablamos de un SUV, que no en vano ese es el segmento que más vende, con diferencia. Segundo punto clave, pues, sobre lo bien que el e-tron habla de Audi: la marca de los cuatro aros apuesta por un segmento que realmente vende para introducir su coche eléctrico.

Como características propias del SUV eléctrico e-tron, los diseñadores de Audi simplemente han realzado los puntos que marcan el carácter eléctrico de este modelo, a saber:

  • La calandra, en color gris clarito para que se vea que no es un agujero negro que conecta el mundo exterior con el vano motor tradicional. Cuenta con apertura selectiva en función de las necesidades de refrigeración, para una mejor aerodinámica.
  • El difusor, en el mismo color, enfatiza la ausencia de terminales de escape.
  • Las taloneras, nuevamente en gris, realzan la ubicación del punto más importante de este SUV eléctrico: su batería de 95 kWh.

El Audi e-tron se presenta como un SUV de dimensiones generosas. Se sitúa por medidas entre los Audi Q5 y Audi Q7, y al natural se ve grande. En el interior, las plazas delanteras son amplias, mientras que en las traseras cabe diferenciar entre las exteriores, realmente cómodas en anchura y en altura, y la central, que queda reducida a la mínima expresión, como suele suceder en los SUV del segmento.

En cuanto al maletero, cuenta con 660 litros que se dividen entre los 600 litros del espacio trasero (ampliables hasta 1.725 litros al abatir los asientos posteriores) y los 60 litros que, en la parte delantera, albergan los cables para la recarga. A modo de comparación, el maletero del Jaguar i-Pace cuenta con 656 litros y el del EQC, con 505 litros, aunque aquí el imbatible sea el Tesla Model X, con sus 950 litros.

La calidad de los acabados del interior es excelente. Se percibe muy buena elección de materiales, colores y texturas, así como un buen trabajo de montaje. Realmente, da la sensación de que nos encontramos en un vehículo de su categoría, que además es eléctrico, y no en un coche que para poder afrontar los costes de desarrollo por el hecho de ser eléctrico y sin encarecer el producto en consecuencia acaba sacrificando la calidad de los acabados.

En un SUV eléctrico que parte de los 82.440 euros, ese cuidado por los acabados es, sin duda, un detalle que conviene tener en cuenta si pensamos en el cliente objetivo de este tipo de producto. Y el Audi e-tron cumple bien en este apartado.

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Fuente: www.motorpasion.com