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El viernes 28 de junio se cumplen cincuenta años de la “revuelta de Stonewall”, pero la fecha es sólo la excusa para lo que será la cuarta marcha plurinacional contra los travesticidios y transfemicidios, los crímenes sobre los que no existen datos, estadísticas ni registros oficiales.

Numerosos colectivos de mujeres travestis, trans, lesbianas, gays, bisexuales y no binarias marcharán este viernes desde Plaza de Mayo hacia el Congreso. La fecha coincide con el aniversario de la revuelta de Stonewall, pero exige más que nunca en estos cincuenta años, la definitiva puesta en marcha de políticas públicas que incluyan a las travestis y trans en el sistema laboral, educacional, sanitario, político y de hábitat; políticas que dejen de negar la existencia de disidencias sexuales y crímenes de odio.

La concentración abarcará exposiciones artísticas y bailes y se repetirá en todo el país. Pero la convocatoria también alcanza a numerosos países, porque si bien los contextos sociales, étnicos y políticos son distintos, la violencia física, verbal y simbólica que se ejerce constantemente sobre éstos colectivos trans, es una realidad común. El punto cúlmine de esta violencia se materializa en la ascendente cantidad de travesticidios y transfemicidios.

El “conteo” de los crímenes de odio es sólo registrado por las mismas organizaciones y los movimientos que piden reconocimiento de un estado que ni siquiera cuenta con registros propios, y arroja el promedio de vida de entre 35 y los 42 años, en Argentina y, en lo que va del 2019,  fueron asesinadas 37 travestis.

En este contexto y recordando la redada policial en el bar neoyorquino Stonewall, las disidencias sexuales vuelven a salir a las calles con pancartas, colores, brillo y fuerza. Pero sobre todo, un solo grito: “¡Basta de travesticidios y transfemicidios, por Diana Sacayán y por todas!”.