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El candidato presidencial Alberto Fernández, junto a la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, encabezaron en Merlo, junto a numerosos intendentes bonaerenses, el acto de inauguración del parque Néstor Kirchner.

Cristina, Alberto y el intendente de Merlo, Gustavo Menéndez. AFP

La ex presidenta abrió el acto y se refirió emocionada a los festejos por el bicentenario del 25 de mayo. “Fuimos nueve presidentes latinoamericanos caminando sin operativo de seguridad. Era otra Argentina, estoy segura. “Sentí que los argentinos nos habíamos vuelto a encontrar”, recordó. “Fuimos capaces de hablar de nuestros éxitos y también de nuestras tragedias del pasado; sentí que estábamos en paz con nosotros mismos, civiles y uniformados. Era un país que crecía, donde había trabajo y educación. ¿Qué nos pasó para tener este presente tan dramático?”.

“Uno puede equivocarse o acertar, nadie tiene asegurado el éxito, pero, sin lugar a dudas, las decisiones pasadas y las convicciones tienen al menos la coherencia y la fuerza, el espíritu y el corazón de creer”, reflexionó respecto de esos días.

“Creo en Dios, creo en mi país, en mi pueblo, y estoy segura que juntos, con Alberto, vamos a ayudar. Pero, ojo, tampoco esperen que dos dirigentes puedan hacer todo”, advirtió, antes de insistir en la necesidad de firmar “un contrato social que nos permita entender que no hay triunfos ni realizaciones individuales”.

A su turno, Alberto Fernández comparó la situación heredada de 2003 con la actual. “Es algo parecido”, reflexionó. “Nosotros no podemos pensar ni estar tranquilos sabiendo que el que tiene trabajo se levanta todas las mañanas con miedo a perderlo, ¿cómo podemos estar en paz?”, se preguntó.

“El país estaba lamentablemente endeudado como ahora, y podimos sacar de la deuda sin hacerle pagar a ningún argentino el costo”, recordó. “Tengo una ventaja sobre muchos de ustedes y sobre muchos otros: cuando tuvimos que enfrentar estos problemas y cuando hubo que discutir con el FMI, en el despacho de al lado tenía a un tipo que tenía muy en claro lo que había que hacer y me daba las instrucciones. Se llamaba Néstor Kirchner, y de él aprendí cómo debemos hacerlo”, continuó.

 

“Vamos a salir del laberinto en el que nos han metido trabajando todos, codo a codo. Acá nadie sobra”, dijo, exultante, y pidió ir “a convencer a todos los argentinos, a los que creyeron y los defraudaron”. “Todos vamos a hacer lo necesario para sacar a la Argentina de la espantosa postración en la que la pusieron”, concluyó.