A los 84 años, murió Antonio Gasalla

Figura indiscutida de la televisión desde el retorno democrático, comandó en los '90 ciclos propios y fue el cómplice ideal del living de Susana Giménez.

Espectáculos 18/03/2025
A los 84 años, murió Antonio Gasalla
A los 84 años, murió Antonio Gasalla

A los 84 años, murió Antonio Gasalla. El capocómico que llevó a la estelaridad a una generación de comediantes de un humor no tan habitual para lo popular, el padre de un sinfín de personajes entrañables que vienen al instante en fila, detrás de aquella Mamá Cora de Esperando la Carroza, vivió sus últimos tiempos afectado por un deterioro cognitivo por senilidad. Una paradoja para un productor de risas, sarcasmo y momentos memorables de la televisión argentina.

Si algo habrá que destacarle es que su programa de TV fue la primera gran puerta del under para convertirse en mainstream. Y al llegar la hora final, aquella del balance y los recuerdos, sobrevienen sus personajes, la acomplejada Soledad. Aún más, la Abuela del living de Susana Giménez. Tal vez Flora, la empleada pública. O la operadísima Inesita. Y Yolanda, aquella vieja arpía.

¿Quién fue Antonio Gasalla?

No sólo el protagonista (único, ¿inclasificable?) de la TV, la que al fin y al cabo le dio su pasaporte a la popularidad. Su nombre queda como referente de aquella movida increíble del Buenos Aires de los 60 que abarcaba el café-concert y el music hall. Después llegarían la revista y el teatro, también algunos pasajes en cine (Esperando la carroza). Y finalmente la TV, desde su ciclo propio, o con su espacio en el programa de Susana y después como jurado de Tinelli.

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Hace pocos años, durante el comienzo del ciclo de entrevistas de Pinky en la TV Pública, Gasalla fue su invitado especial. Era un espacio para la nostalgia y ambos recordaban aquel punto en común de la infancia, venían de La Matanza. Antonio Alberto Gasalla había nacido en Ramos Mejía, el 9 de marzo de 1941.

Contó: “Soy de una generación en la que los padres mandaban demasiado: tenías que estudiar y, si los adultos hablaban te decían: ‘Andá a jugar’. Hoy un nene te agarra un teléfono y llama a larga distancia”. Y amplió: “Éramos mucho más tontos en aquella época. Yo nací en el 41, con todo lo que eso implicaba. Empezaba el peronismo, y como mi hermano mayor tenía asma, el que tenía que ir a buscar el pan dulce al correo era yo. A dos cuadras de mi casa había una panadería, yo llevaba ahí a cocinar al horno el chanchito que estaba en una bandeja con todo el perejil. Jugábamos a las escondidas de noche, podías subir una pared y pasarte a la casa de al lado. Éramos como estúpidos pero con energía”. Para el actor eran momentos en que “estabas gobernado por toda la familia: el padre, la madre, ni te cuento las tías, los abuelos”.

 

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